¡Viva la gran revolución socialista de Octubre!

El 7 de Noviembre de 1917 ocurrió un evento de importancia mayúscula en la historia de la clase obrera mundial. En Petrogrado, Rusia, 25 de Octubre de acuerdo con el Calendario Juliano vigente allí, un comando de fuerzas del Partido Bolchevique asaltó el Palacio de Invierno y depuso al gobierno provisional dirigido por el socialdemócrata Aleksandr Kerensky, lo cual inició el proceso de toma y defensa del poder por parte del proletariado de las distintas naciones que componían el Imperio Zarista.


Fueron décadas las que tardó el proceso revolucionario de Rusia en tomar forma y finalmente, alcanzar el poder político, décadas de lucha y persecución, desde los Dekabristas a principios del Siglo XIX, pasando por los anarquistas y socialdemócratas de 1870 y desembocando finalmente en los Bolcheviques de 1903, todos opuestos, con mayor o menor grado de precisión en torno a sus estrategias, a la autocracia zarista, siendo a fin de cuentas la estrategia y táctica de los Bolcheviques aquella que se demostró acertada y triunfante en los hechos.


Dirigidos por Vladimir Illich Ulyanov, el camarada Lenin, los Bolcheviques consiguieron levantarse de ser un pequeño partido de agitadores callejeros a la fuerza que controlaría Rusia y fundaría la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas allí, edificando el Socialismo.

Lenin vivió en el exilio luego de la fallida Revolución de 1905, donde se dedicó a analizar el Capitalismo de su era y los motivos del fracaso de la Revolución de 1905, mientras que en la Rusia Zarista, dirigía en el terreno las actividades del Partido el camarada Stalin, quien se dedicaba a lanzar operaciones encubiertas para conseguir fondos asaltando vagones bancarios con cartuchos de dinamita junto con sus camaradas, organizando huelgas, solidaridad con los trabajadores, huyendo de la prisión y el destierro y divulgando octavillas revolucionarias. Esa era la vida de los Bolcheviques bajo el yugo del zarismo.


Cuando inicia la Primera Guerra Mundial, Lenin y los Bolcheviques se cuentan entre los mayores opositores a dicho conflicto en el Movimiento Socialista, rompiendo con la Segunda Internacional de Karl Kautsky por su traición al movimiento contra la guerra al apoyar la “Guerra por la Patria”, ante lo cual Lenin lanza la consigna “Transformar la guerra imperialista en guerra civil” y promoviendo el Derrotismo Revolucionario, es decir, la agitación abierta y solapada, en todos los frentes, para sabotear y boicotear la guerra para causar el hundimiento de los bandos imperialistas involucrados, quienes no hacían más que masacrar a los distintos pueblos de Europa y Asia, obligándolos a matarse entre sí, para asegurar las multimillonarias ganancias de los capitalistas de cada uno de esos países.


Esta guerra hundió al Imperio Zarista bajo las ofensivas alemanas, austro-húngaras y el desgaste en tierras del Imperio Otomano, por lo cual, y tal como lo había planteado Lenin en su obra “¿Que Hacer?”, el pueblo comenzó a rebelarse en contra de la injusticia, de las masacres interminables, del hambre, el desempleo y todos los horrores causados por una guerra fratricida dirigida por los ministros, reyes y capitalistas de las grandes potencias.


En Febrero de 1917 (8 de Marzo en el calendario Gregoriano que utilizamos actualmente) ocurre en Petrogrado la Revolución de Febrero, la cual fuerza la abdicación del Zar y su exilio hacia el interior de Rusia, siendo abolida la monarquía y reemplazada por un gobierno liberal burgués de transición, el Gobierno Provisional.


En Abril, Lenin regresa desde su exilio en Suiza para sumarse al ímpetu revolucionario y retomar la dirección del Partido Bolchevique, algo que solo podía hacer mediante correspondencia desde el otro lado de Europa. Ahí es donde enuncia las Tesis de Abril, documento base para el actuar revolucionario del Partido Bolchevique, el cual llamaba a poner en práctica el Derrotismo Revolucionario en el frente y en la retaguardia, sin ofrecer la más mínima concesión al Gobierno Provisional, demandando todo el poder para los Soviets.


Los Soviets, consejos de obreros, soldados y campesinos formados en la fallida Revolución de 1905, reaparecieron en 1917 por la experiencia de lucha acumulada por las masas en todos esos años de luchas políticas, callejeras e institucionales, que forjaron a los pueblos de Rusia y al Partido Bolchevique como las herramientas que romperían el zarismo y tomarían el poder, lo cual ocurrió finalmente el 25 de Octubre/7 de Noviembre de ese año.


Con el colapso del Zarismo y luego del Gobierno Provisional, los Bolcheviques pudieron asestar el golpe de gracia al capitalismo y posteriormente, iniciar la defensa del poder popular mediante la Dictadura del Proletariado, el método político e institucional de la clase obrera para gestionar los asuntos del nuevo Estado.


Como resultado de la toma del poder, los Bolcheviques disolvieron el viejo Estado y crearon uno nuevo, con su propio Ejército, el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, compuesto por cerca de 5 millones de efectivos, establecieron el Comunismo de Guerra como forma de mantener el control de la economía nacional bajo condiciones de asedio interno y externo, pues la Rusia Soviética pasó de una Guerra Mundial a una Guerra Civil, la cual se extendería hasta 1923 y costaría cerca de 10 millones de vidas, pero acabaría con el triunfo de la clase obrera y los pueblos de Rusia sobre los zaristas, liberales y socialdemócratas a quienes estuvieron enfrentados por tanto tiempo, así como a la coalición imperialista de 17 naciones que invadieron el país para deponer al Partido Bolchevique.

¡Larga vida a la revolución de Octubre!